El enemigo de un peruano es otro peruano: hoy desmiento esa frase

Hoy, 28 de julio, quiero desmontar una frase que llevamos décadas repitiendo. Del ayni de los incas a nuestros chefs y surfistas campeones del mundo: tres pruebas de que el peruano, junto a otro peruano, es imparable.

Hoy, 28 de julio, Fiestas Patrias, quiero dedicarle este artículo a desmontar una frase que llevamos décadas repitiendo sin cuestionarla:

«El peor enemigo de un peruano es otro peruano.»

La escuchamos en almuerzos familiares, en comentarios de colegas de trabajo, en programas de radio, en las redes. Y con cada repetición, la vamos convirtiendo en una verdad heredada. Un mantra silencioso que muchos peruanos cargamos sin darnos cuenta.

Pero después de casi dos décadas acompañando líderes y equipos en empresas peruanas desde First People Consulting, tengo cada vez más claro que esa frase es falsa. Y que se ha vuelto un problema estratégico para nuestro país. Porque las palabras que repetimos, terminan siendo los relatos que sostenemos. Y este relato en particular nos ha estado boicoteando durante generaciones. Nos ha hecho creer que estamos condenados al individualismo, al recelo, a la desconfianza. Que «así somos».

Y no es cierto. Nunca lo fue. Y hoy tengo pruebas concretas para demostrártelo.


Empecemos por el principio: el ayni no fue una idea moderna

Nuestros antepasados, los incas, ya tenían la respuesta al problema del individualismo. Le llamaban el ayni. Un principio simple y poderoso: hoy por ti, mañana por mí. El ayni no fue una moda. Fue un sistema social sofisticado que sostuvo a una civilización durante siglos. Y lo más importante: está inscrito en nuestro código cultural más profundo, aunque a veces se nos olvide.

La colaboración no la inventaron los libros de management. La practicamos nosotros hace más de 600 años. Somos un pueblo con una tradición milenaria de trabajo colectivo.

Entonces, ¿por qué seguimos repitiendo que el peruano es enemigo del peruano?


Prueba viva: nuestra gastronomía es hija de la colaboración, no de la competencia

Hace unas décadas, un grupo de chefs peruanos —Gastón Acurio, Pedro Miguel Schiaffino, Rafael Osterling, Virgilio Martínez, Mitsuharu Tsumura y muchos otros— tomó una decisión que cambió el destino del país.

Decidieron unirse en lugar de competir.

Compartieron recetas, técnicas, secretos que en cualquier otra industria habrían sido guardados bajo llave. Reconocieron públicamente al agricultor andino, al pescador de Punta Sal, al productor de cacao amazónico. Pusieron al Perú por encima de su propio ego personal.

¿Y cuál fue el resultado?

  • En 2025, Perú fue elegido Mejor Destino Culinario del Mundo por los World Travel Awards, por 12ª vez.
  • Maido, el restaurante nikkei del chef «Micha» Tsumura, fue coronado como el mejor restaurante del planeta en The World’s 50 Best Restaurants 2025. Es el segundo restaurante peruano en lograrlo, después de que Central de Virgilio Martínez lo hiciera en 2023.
  • El sector gastronómico peruano genera cerca de 200 millones de dólares anuales en ingresos turísticos, según PromPerú.

Lima ni siquiera es una ciudad con estrella Michelin. Y sin embargo, tenemos al mejor restaurante del mundo.

¿Cómo lo logramos? No fue con individualismo. Fue con una generación de chefs que decidió jugar en equipo por una causa mayor: poner al Perú en el mapa.


Prueba viva 2: nuestros surfistas nos enseñan cómo se ganan los mundiales

Mira ahora a nuestros surfistas. En 2023, la Selección Peruana de Surf se coronó campeona mundial por equipos en los ISA World Surfing Games realizados en El Salvador. No fue la primera vez: es la cuarta vez que lo logramos (2010, 2014, 2016 y 2023).

El equipo estuvo conformado por Lucca Mesinas, Miguel Tudela, Alonso Correa, Sol Aguirre, Daniella Rosas y Arena Rodríguez. Ganamos por apenas 23 puntos de diferencia sobre Francia. Y hay algo que necesitas entender de esa hazaña.

El título mundial por equipos en surf se gana sumando los puntos individuales de cada miembro del equipo.

Todos aportaron. Todos sumaron. Ese es el modelo mental que nos hace campeones.


Y ahí entra el rol del líder peruano

Si los chefs decidieron colaborar y hoy tenemos al mejor restaurante del mundo, si los surfistas suman puntos y ganan mundiales, la pregunta es evidente:

¿Qué están haciendo los líderes peruanos en sus empresas para replicar esa fórmula?

Nuestro rol hoy es claro: crear sinergias entre áreas que se ven como rivales, fomentar competencia sana que empuje a todos a mejorar, y sostener meritocracia real donde el que aporta más, crece más.

No es magia. Es liderazgo intencional. Y es lo que va a definir qué empresas peruanas se vuelven referentes en la próxima década, y cuáles se quedan atrapadas en el «así somos».


Reflexión final para este 28 de julio

César Vallejo, uno de los poetas más grandes que ha dado nuestra tierra, escribió una frase que resuena con particular fuerza hoy:

«Hay, hermanos, muchísimo que hacer.» Fíjate en algo importante: dijo hermanos. En plural.

No dijo «hay, hombres, muchísimo que hacer». Ni «hay, personas». Ni «hay, individuos». Escogió hermanos. Porque sabía, con la sabiduría profunda del poeta, que lo grande no se hace solo. Se hace juntos.

Y esa es la conversación que necesitamos abrir hoy, en un país que está atravesando desafíos enormes en talento, en productividad, en cohesión social, en confianza institucional. Un país donde el 62% de la fuerza laboral joven no está proyectando quedarse en su empresa más de dos años. Un país donde la rotación juvenil lidera en LATAM. Un país donde los líderes se están quemando en silencio.

Nada de eso lo vamos a resolver repitiendo que «el peruano es enemigo del peruano». Al contrario: cada vez que lo repetimos, hacemos más lejana la solución. Vamos a resolverlo cuando volvamos a lo que siempre supimos hacer: ayni. Colaborar. Sumar. Reconocer al otro. Jugar por el nosotros.

El problema nunca fue nuestra capacidad. Fue creernos el cuento de que estamos condenados a jalarnos entre nosotros.

Y hoy, en Fiestas Patrias, quiero invitarte a algo simple: deja de repetir esa frase. No solo en tus conversaciones, sino especialmente en tu equipo, en tu empresa, con tus hijos, con las próximas generaciones.

El peruano no es enemigo del peruano. Junto a otro peruano, es imparable..punto.

Un abrazo desde el Perú,

Alfredo

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