2018 ¿Cómo está nuestro honor?

“El honor que se vende, siempre es pagado más caro de lo que vale”.

Cuando no somos coherentes con nuestro honor, estamos poniendo en juego nuestra reputación, valores, identidad moral, nuestro valor como personas de forma individual y que forma parte de una sociedad. Para el próximo año, todos deseamos que el mercado despegue, retomemos el crecimiento y comencemos a empujar el país hacia un rumbo mejor, para todos y todas.

Deseo que nuestras metas del 2018, estén escritas y definidas, al menos las más importantes, o que la cancha donde jugaremos nuestro partido el próximo año, este dibujada o reafirmada. Que nuestro honor esté presente los 365 días, en nuestras decisiones y en nuestros compromisos con nuestras metas y relaciones.

Me preocupa, la forma constante que nuestro honor no es considerado, saliendo del juego y camuflándose en excusas que no nos hace responsables de nada, justificándonos en el sistema, sin tener conciencia de las repercusiones al no ser fieles a nosotros mismos.

Si dices que vas a hacer algo, atente a las consecuencias y hazlo. Si crees que no estás preparado para hacerlo, sencillamente no lo prometas, nunca juegues con las expectativas de una persona, comunidad o equipo que confió en ti. No lo hagas, así no incumplirás tu palabra, serás coherente y no demostrarás por tanto ser una persona irresponsable en la que no se puede confiar más.

Cito un texto, de unos de los poemas de quién fue considerado el último de los poetas malditos, Charles Bukoswki: “Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas. A no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas”. Algunos escenarios donde nuestro honor está en juego; y por un momento no pensemos en el sistema, sino pensemos y reflexionamos como en situaciones cotidianas estamos poniendo nuestro honor sobre la mesa para ser evaluado y juzgado.

• Tratando de romper la mano a un policía.
• Continuar jugando con las expectativas de una persona para satisfacer una necesidad de relación sin planes serios.
• Siendo líderes sin coherencia en nuestro centro de labores y emprendimiento.
• Evadiendo tu responsabilidad como Padre.
• Jalando un curso o posponiendo tu meta por flojera, sacando la vuelta a tus talentos.
• Dar el mínimo esfuerzo para cumplir las metas, peor si son metas que involucra el esfuerzo de otras personas.
• Diciendo que irás y cancelas a última hora sin tener un motivo sincero y comprensible.
• Prometiendo que devolverás la llamada y no lo haces.

Y lo más importante, enséñale a tu hijo que el honor es el intangible más importante en su vida, más aún en nuestra coyuntura donde el honor es tomado como juego por nuestros representantes, donde puedo negar lo que dije un día anterior y no pasa nada. El honor se construye con mucho esfuerzo y se destruye rápidamente. Lastimosamente, la dinámica y cultura individualista ha reforzado el generar respuestas como escudo para defender nuestro accionar poco coherente. «No me importa», «yo hago lo que quiero», «Soy así y no quiero cambiar», «Sabían con quien se metían», «todo el mundo lo hace», «no seré el único cojud@ que respete la ley» son excusas que cobran más fuerza para sacarnos la vuelta a nosotros mismos. Dile a tu hijo y reflexionemos juntos, que todo esto que estamos viviendo, no es normal, y no es la regla.

Para el 2018, deseo que todos los campos de nuestras vidas donde jugaremos nuestro partido (crecimiento profesional, relaciones, salud, familiar, cultural) no lo iniciemos sacándonos la vuelta a nosotros mismos, por más que la sociedad y los medios nos impulsen a hacer lo contrario.

Cuando un cliente o amigo me dice: “Deseo mejorar como padre, líder, practicante, pareja, emprendedor”, procuro poner todas las cartas sobre la mesa que están en juego en sus deseos, y el honor tiene un espacio muy importante en nuestras conversaciones para generar metas y compromisos concordantes con lo qué realmente desean para su vida, y se comprometan siendo sinceros. Como siempre digo: ¡Sé sincero, brutalmente sincero contigo mismo!

“El honor que se vende, siempre se paga más caro de lo que vale”.

Si crees que este post puede generar reflexiones en alguien que estimas, agradeceré lo compartas.

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