Ser la pieza cuadrada en un país de círculos

Hace poco les pregunté a unos padres de familia: ¿Qué desean para sus hijos realmente?. Sus respuestas iban por:  “Quiero que sean felices, que logren su propósito, que sean felices, que puedan desarrollarse en este mundo cambiante, que  su sea escuchada siempre”. Después les pregunté: ¿Qué están aprendiendo sus hijos en el colegio?. Silencio en la conversación que dio espacio a reflexiones sobre el divorcio que puede existir entre el aprendizaje  en las aulas y lo que es realmente importante para sus hijos en la vida. Con esto no quiero decir que la educación en ciencias y letras que reciben en las aulas y universidades los niños y jóvenes esté totalmente equivocada, solo creo que el enfoque de libertad de expresión, curiosidad , tolerancia al fracaso y creatividad en nuestro sistema educativo, familiar, social y cultural está orientado todavía en crear más “círculos” dentro de un país de más círculos, sin explorar ser un cuadrado, triángulo o cualquier otra figura.  Algunas reflexiones para pensar sobre la importancia de cómo estamos gestionando nuestra capacidad de reinventarnos, explorando la curiosidad, sinceridad y lo que implica ese camino.

  • Los niños de 6 años estudiarán profesiones, y trabajarán en empleos que todavía no existen.
  • Tenemos una cultura que no tolera el fracaso, hacemos leña del árbol caído. Nos da vergüenza decir que nos equivocamos por temor al rechazo o al castigo. Muy diferente a las culturas o países donde mostrar tus errores y caídas son carta de presentación y experiencia. Casi nunca preguntan en las entrevistas de trabajo ¿Cuéntame tus errores más grandes?, Sino solo abordan sobre los éxitos y logros.
  • Las empresas, en su mayoría se quejan que los profesionales egresados de universidades e institutos son buenos en temas técnicos, pero jalados en desarrollo de habilidades blandas, siendo lo que determina el desarrollo profesional en las primeras etapas de carrera e inserción en el mundo laboral o emprendimiento.

Reflexiones que nos permite explorar sobre los pasos que estamos dando y sobre algunos caminos posibles para construir nuestro desarrollo profesional y personal.

Piérdete con dignidad

Como me dijo un amigo en un vuelo de trabajo: “Si vas a aburrirte y perderte, hazlo con dignidad, y no hay edad para hacerlo”. Las historias recurrentes de éxito y que admiramos siempre tienen tres momentos:

  1. Renunciaron a algo.
  2. Se perdieron hasta encontrar la pasión.
  3. Trabajaron y fueron disciplinados con una pasión vehemente.

Por lo pronto esas historias en nuestro país han estado referidas a la gastronomía, artes y deporte (Gastón, Virgilio Martínez, Vania Masías, Juan Diego Flores, Inés Melchor, y hoy nuestra selección de futbol con jóvenes talentos). Perderte con dignidad implica que seas consciente y sincero de tu motivación ¿Por qué quieres hacerlo?, de tus fortalezas ¿Cómo lo vas hacer? Y de tus metas  ¿Qué quieres lograr?. Estar dispuesto a asumir los riesgos y dedicarte 100% para perderte para encontrarte, cómo dijo Martin Luther King : “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy, todavía plantaría un árbol” . Tener fe en los pasos que damos que vamos dando, siendo sinceros con nosotros y trabajando duro. Si seguimos esa rutina, tarde o temprano algunas cosas  empezarán a suceder.

Se grande con humildad, no agrandado

Antes de correr, tienes que gatear, caminar y caerte varias veces. La humildad siempre te da una perspectiva diferente de las cosas,  pone el mundo a tus pies porque entiendes que todavía  estas a la mitad de la montaña, y siempre hay una montaña más alta que escalar. La humildad nos permite conectarnos con nuestro yo, con nuestras fortalezas y nos da un mayor margen de maniobra para mejorar constantemente. La humildad nos permite disfrutar nuestros logros frutos del esfuerzo y reconociendo los apoyos recibidos. Ser humildes nos permite reconocer la inteligencia y experiencia de otros, ayudándonos a crecer como personas y como profesionales, y por último la humildad te permite ser fiel a tu camino estando en equilibrio y reconociendo las voces que suman de las que restan.

Cambia los lentes

Desde niños nos dicen no hagas eso, ten cuidado, te vas a caer de la bicicleta, no subas al árbol, etc.  dejando poco espacio para asumir riesgos calculados. Entramos a la escuela  y nos dicen que tienes que pensar y responder de esa forma para tener 20, en las entrevistas desean que respondamos la respuesta que les gustaría escuchar, en los trabajos nos ponen 100 procedimientos y quieren que seamos versiones pequeñas de los jefes,  dejando poca oportunidad para ver las cosas de forma distinta, para ser realmente nosotros viendo el mundo con nuestros ojos y no a través de los lentes de otras personas.  Las cosas en el pasado ayudan para fortalecernos, pero no para condicionarnos. Nos han condicionado que el mundo exterior es peligroso, que una mujer no puede viajar sola, que no se puede renunciar al trabajo para hacer lo que realmente me gusta,  que una persona solo es feliz cuando se casa y tiene hijos, que tienes que trabajar en lo que estudiaste, que el camino correcto es que después del colegio sigue la universidad o instituto, después trabajo, diplomado, maestría, trabajar y morir. Como dijo Kile Maynard, primer amputado de piernas y codos cuando ascendió al Kilimanyaro: “Es duro sacudirse el polvo después de una caída y seguir avanzando. Pero es ahí cuando aprendes quien eres realmente”.

Martin Luther King, Steve Jobs, Kile, Gastón, Virgilio, Juan Diego, Vania, Inés, “Oreja flores” son personas que fueron contra la corriente creyendo en sus motivaciones, alimentándose del estrés del miedo, trabajando duro y se atrevieron a reinventarse en determinada etapa de sus vidas para no ser la pieza cuadrada en un mundo de círculos. y vaya que nuestro país necesita más figuras, ya tuvimos muchos círculos y no ha dado los resultados que todos esperamos.

2 comentarios el “Ser la pieza cuadrada en un país de círculos

  1. buenísima la lectura como docente te puedo decir que es cierto todos creen que al final de la educación o la universidad tendrán la píldora mágica que soluciona, y todo cuando esto no sucede, se enfrentan que hay graves carencias en los sistemas educativos (mundo entero) formadores de «ovejas» no de pensadores ni a creer en uno mismo, es una discusión sin fin los problemas de la enseñanza y la realidad pero encontrar la pasión es la clave que muchas veces inconscientemente en la niñez desarrollamos esa pequeña idea de nos place hacer alguna cosa, pero con el tiempo y la formalidad educativa se pierde, como dijo Picasso un adulto creativo es un niño que sobrevivió

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