Mejoremos la raza

«Dime en mi cara como soy, feo de mie…” “Que chuc… te crees» «Que te pasa huev…serranazo» exclama el sujeto mientras la mujer le propina una cachetada que le hace volar los lentes y le rompe el labio. El escandalo salto a las redes con los siguientes comentarios: “Pero si ella es tremenda serrana, cómo se atreve a insultar al señor”, “ Es una chola pelo pintado y se hace la millonaria”, y la prensa para bajar las tensión aclara: “Que el señor agraviado es un reconocido ingeniero que viaja por el mundo”. Racismo en el supermercado, más racismo en las redes  y una diferenciación sin lógica por parte de la prensa, que nos lleva a perder el foco principal del problema sin provocar una reflexión que ayude a construir una sociedad más igualitaria para todos y todas.

No pasó más de una semana de lo ocurrido en Las Malvinas, para que la sociedad nos muestre una vez más, y de forma vergonzosa un acto de racismo y discriminación entre Peruanos. El racismo es un acto de discriminación por nivel económico, cultural, educativo, y en su forma más dolorosa, de tipo física. Pareciera que decirle a una persona cholo, serrano, indio y paisano equivale a decirle marginal, inferior, insignificante, sucio y distinto.

Nuestros orígenes son diversos, que en su mayor esplendor se consolidó  en un imperio poderoso que se extendió por todo América, admirados por su capacidad en ingeniería, siembra, militar y respeto por la naturaleza. Regido por tres valores principales de NO mentir, NO robar y NO ser ocioso. Una cultura, que hasta el día de hoy es estudiada por las principales universidades el mundo, pero parece que todo eso se perdió, que olvidamos nuestra esencia, nuestros orígenes, lo que nos diferenciaba del mundo y debería ser motivo de orgullo. Nuestras acciones y forma de pensar  comenzaron a  apreciar a una  sociedad más material y superficial, oscilando entre nuestros objetivos principales  el “mejorar la raza” y acumular más recursos para ser aceptados y que nos acepten. Esta mentalidad no es actual, viene desde la conquista en la cual el negro quería los derechos del indio, el indio los del criollo, el criollo del conquistador, el migrante los del limeño blanco, etc.  Diferencias que se mantienen y son:

  • CREADAS por una publicidad que pone en la escala de valor más alta arquetipos blancos en una sociedad de consumo.
  • POTENCIADAS por una sociedad que da un doble discurso: “Es cholo, pero es muy bueno y trabajador”, “Es india, pero le va bien profesionalmente”, “Es serrano, pero es un ingeniero destacado que viaja por el mundo”, “No soy racista, porque mi ex novio fue negro”, etc.
  • DISTORSIONADAS por políticos que llaman “ciudadanos de segunda clase” a peruanos que buscan que el crecimiento les llegue en mejores escuelas, carreteras y alimentación.
  • REFORZADAS desde el hogar cuando permitimos que los niños vean programas reality, donde la belleza sea el valor más elevado de una persona, donde una paisana es mostrada como una persona cómica, lisurienta y desarreglada, y un negro es mostrado como un personaje tonto y ratero.

Un falso comportamiento en todos los casos, racismo presente y una educación políticamente incorrecta que no llevan a ningún camino, seguimos andando en círculos y sintiéndonos cholazos cuando Machupicchu es Maravilla del Mundo, pero menos cholos cuando es motivo de racismo o discriminación. El mismo doble discurso cuando se dice que el señor agraviado es un ingeniero que viajaba por el mundo, igual hubiese sido racismo si era una persona analfabeta que solo conoce Lima. La profesión y los sellos en tu pasaporte no te hace mejor o peor persona en casos de racismo, ni más ni menos vulnerable. Cuando hay racismo, es discriminación, diferenciación y duele porque golpea tu identidad, porque te sitúa en un lugar creado y alimentado por una sociedad ignorante. La misma ignorancia de estos dos sujetos, de las personas que comentan en redes: “Es cholasa y juzga a otra persona”,  de la prensa que crea diferenciaciones que no tienen lógica ni contexto. Ignorancia alimentada por una escala de valores donde el bien más importante es lo material y la diferenciación.

Cada vez más hay denuncias sobre racismo y discriminación, hay más valor para reclamar y denunciar de forma individual y colectiva que permiten lograr la inclusión e igualdad en nuestro país. El estado y empresa privada deben promover acciones que ayuden a contrarrestar actitudes discriminatorias, más aun en nuestro país con un origen tan diverso y pluricultural, que debería ser motivo de orgullo y no de vergüenza. Que el comentario “Mejorar la Raza” sea para conectarnos con lo que es realmente importante en una persona: “Valores y principios”, pues en igualdad de condiciones es lo que realmente marca la diferencia, y no lo material que lo único que logra es contaminar las relaciones humanas.

 

 

 

 

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