MBA : PROPÓSITO, RESPONSABILIDAD Y FELICIDAD

Setiembre del 2008, la crisis financiera provocada por la burbuja inmobiliaria y mercados bursátiles condujo a buscar culpables, y las escuelas de negocio también fueron señaladas con el dedo acusador. Como dijo  el gurú del management Henry Mintzberg “Los MBA forman a la gente equivocada con métodos equivocados y traen consecuencias  equivocadas”.

Ya pasarón más de 8 años, y las escuelas de dónde salen los mejores ejecutivos y líderes siguen buscado la fórmula, algunas han estructurado su currículo incluyendo cursos relacionados a Responsabilidad Social Corporativa, Propósito, Sentido de la vida y Psicología Positiva, así fue como el curso de Psicología Positiva  de Tal Ben Shahar por primera vez en la historia superaba en número de inscritos al curso básico de económica del primer ciclo en Harvard.

En Perú, las escuelas de negocio están dando pasos lentos para entender cómo funciona el mundo real corporativo, donde sus alumnos tienen que convivir y actuar  en entornos ambiguos, enfrentarse a dilemas éticos que obliga a tener competencias más allá de trabajo en equipo, liderazgo y de comunicación. Teniendo como resultado ejecutivos que no saben cómo relacionarse con un entorno social “distinto” y globalizado. En las aulas impera la formación técnica, pero  todavía falta potenciar la parte humana y social.  Cuando entrevisto profesionales, mencionan que sus aprendizajes sociales, valores y éticos fueron aprendidos desde niños en el hogar, o experiencias distintas que los llevo a cuestionarse, pero no hacen referencia espontanea que lo aprendieron en sus  escuelas de negocio, o que ellas contribuyeron a su desarrollo en esos aspectos. Un MBA tiene que responder a necesidades del país, del mundo globalizado y alinearla con las expectativas de los estudiantes.

En tal sentido, si a las escuelas de negocio les gusta alardear que forman a los líderes del mañana, diciendo que el éxito de las empresas tiene que ver con lo aprendido en sus aulas, también tienen que hacerse responsables de los fracasos de las empresas en temas éticos, mal manejo financiero, publicidad engañosa, etc. Estrategias donde los líderes actuaron sin medir las consecuencias sociales de sus acciones.

¿Qué se puede hacer?

La motivación de los empleados en los últimos años es encontrar un trabajo que tenga sentido, exigiendo a las empresas que tengan dentro de sus estrategias de  PVA (Propuesta de Valor Agregado) ofrecer  a sus empleados un trabajo con propósito, que los ayude a crecer personalmente y profesionalmente, que sientan que con su trabajo pueden contribuir a la sociedad de forma responsable. En el ejercicio de buscar y construir ese propósito,  el ser humano tiene que tomar decisiones, desde que se despierta hasta que duerme está expuesto a esa acción, no la puede evitar,  así como no puede deslindar de las repercusiones de sus acciones.

Mientras las escuelas de negocio continúan buscando el camino correcto, los empleados deben ser más provocadores consigo mismo, más conscientes de sus decisiones  y sinceros con sus metas. Preguntándose ¿Qué tanto mis objetivos están alineados con lo que realmente quiero?. Lo que quiero lograr, no solo como profesional, sino como padre, madre, pareja, amigo e hijo, etc.

Es triste conversar con ejecutivos que mediante tres preguntas puedes desarmar su discurso de “éxito”:  ¿Cómo estas realmente?, ¿Cuáles son tus contribuciones que realizas a tu familia, sociedad, amigos?, ¿Estas usando todo tu potencial en lo que haces?, ¿Por qué no lo haces?.  Llegan a la conclusión, que  el beneficio o placer inmediato vencieron a la visión de largo plazo y al  propósito como persona. Se explica por qué de  cursos de psicología positiva, propósito o sentido de vida cobran más fuerza en las escuelas de negocios fuera del PERU.

¿Conflicto interno?

Alguien tiene que dar el primer paso. Si deseas un cambio, tú tiene que cambiar.  La meta de la semana, mensual o anual  tiene que  comprometerte, motivarte y generar acciones. Si sabes cuáles son tus metas y tienes las capacidades, pero no empiezas, retrasas el inicio y no logras los objetivos, es porque puedes tener conflictos internos relacionado con lo que realmente deseas. Tus motivaciones se convirtieron en una mochila pesada y no en el combustible para tus acciones. Tienes que alinear tus acciones con lo que es importante para ti.  Empezaras a sentir que tú controlas las decisiones y no que ellas te controlan a ti, comenzaras a enfocarte en lo que puedes controlar y los resultados se irán dando.

Servir

Cuando conversas con estudiantes, jóvenes profesionales y ejecutivos, y sientes y verificas que están dando lo mejor de sus capacidades en sus campos de acción, unido a una visión de la largo plazo de sus vidas y disfrutando los pequeños logros, encuentras algo transversal como su combustible: El SERVIR.

Entendieron que su propósito está relacionado al servicio hacia los demás, los resultados que obtienen en el campo del SER y TENER llegan como consecuencia de haberse realizado las pregunta: ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Qué es lo que me hace feliz?

Hace dos días converse con un joven y le pregunte ¿Qué te hace feliz?, tras esperar unos minutos de reflexión, me respondió: Alfredo: ¡Hoy me hace feliz,  ESTUDIAR!, su respuesta puede ser simple sino entendemos el trasfondo, pero cuando piensas sobre la visión de futuro que otorga el aprender algo, sus capacidades que están de manifiesto en el aprendizaje, el esfuerzo que hace  para poder estudiar, etc., entiendes que es una respuesta con mucho sentido y con un propósito sincero.

 

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