¿No te dieron el ascenso que esperabas?

¿Esperabas el ascenso y se lo dieron a otro? ¿Tu evaluación de desempeño fue injusta porque no planteaste tus expectativas o reconocieron tus logros? ¿Ansiedad constante porque no logras tus objetivos? ¿Los almuerzos solo sirven para hablar mal del jefe, de tu trabajo y de la empresa?. ¿Qué emociones aparecen en estas situaciones?, y ¿Cómo las manifestamos?.

Las experiencias durante nuestra infancia nos enseñaron a suprimir nuestras emociones, nuestros padres nos dijeron que los niños no lloran, que abrir nuestras emociones era ridículo y mostraba debilidad, eso acompañado del estereotipo de profesional o líder exitoso que tiene prohibido mostrar debilidad alguna. Tardamos años en desaprender el hábito de suprimir emociones y permitirnos ser humanos.

Las emociones en el trabajo son inevitables, trabajamos con compañeros que tienen aspiraciones, valores y expectativas muy diversas que conviven en un ambiente de 40 horas semanales, bajo reglas y contextos que reglamentan nuestras acciones y contribuciones. Pero, ¿Qué sucede cuando emociones como el celo, miedo, rabia, ansiedad y hasta el odio aparecen en el ambiente laboral?. Somos humanos, y es inevitable que aparezcan, no es malo experimentar esas emociones. Nuestro foco no está en suprimir esas emociones, sino en cómo encaminamos nuestras acciones por esas emociones presentes. Por ejemplo, dejar de colaborar y aportar mi talento en el proyecto por tener celos de mi compañero es perjudicial para nuestro desarrollo profesional, demuestra inmadurez y baja autoestima de nuestra parte, y puede frenar oportunidades que veníamos construyendo, dejas de mostrarte hacia los demás. El espíritu de equipo no está presente, no procesamos que antes del beneficio individual está el colectivo.

En mi experiencia, he visto líderes que destruyeron su desarrollo por suprimir sus emociones constantemente y explotar en 5 minutos. Minutos que derrumbaron todo lo construido en un año para tener un buen clima laboral, conseguir la meta, lograr ese ascenso o conseguir el respeto de sus equipos. Una vez sucedido, no hay marcha atrás, ya sucedió. Tienes que construir desde cero con la desconfianza de tu equipo al tope como obstáculo. Es probable que ese líder estuvo experimentando emociones negativas sin manifestarlas, no se daba el permiso de ser humano, no tenía con quien conversarlo, o en su crianza y después  en su experiencia laboral le enseñaron y aprendió que estar triste, deprimido, celoso, ansioso no era permitido.

Está comprobado que cuando negamos nuestras emociones, estas se presentan con mayor intensidad causando un daño a nuestra autoestima, nos resentimos; y proyectamos esa imagen hacia alrededor. La organización y el equipo reflexionaran sobre tu desarrollo: “¿Estaba preparado para ser líder?”, ¿El desafío le quedo muy grande?, “Necesita tener más caídas”.

Insisto, el desafío no va por suprimir las emociones. Al contrario,  debemos aceptar la realidad de las cosas con todas las emociones involucradas, y aprender de la situación para salir fortalecidos. Tomar acciones desde el campo racional, y no desde el emocional. Es un aprendizaje que debemos experimentar e interiorizarlo hasta que se  vuelva un hábito.  Lo recomendable en esas situaciones:

  • CAMBIA LA PREGUNTA. LA REALIDAD CAMBIA.

Entender la situaciones, sentir las emociones y cambiar la pregunta de ¿Por qué a mí?, por preguntas ¿Qué emoción estoy sintiendo? ¿Por qué siento esa emoción? ¿En qué otras situaciones me he sentido similar? ¿Qué puedo hacer para decidir en base a la razón y no la emoción? Haciendo estas preguntas se logra entender, procesar y sobretodo que fluyan las emociones presentes haciendo espacio al lado racional. Ayuda pasar ese limbo de 5 minutos donde se puede tomar decisiones desastrosas.

  • ACEPTA LA REALIDAD Y TOMAR ACCION.

Aceptar que la situación actual que molesta no va cambiar, está presente y se debe asumir un rol activo y preguntarte que tan responsable somos de lo  sucedido. ¿Es mi pelea o es pelea de otras personas?, ¿Estoy en rol de víctima (status quo) o el rol de tomar decisiones?. El ser humano empieza a tomar decisiones y hacerse responsable cuando se da cuenta que nadie vendrá ayudarte. Es tener una actitud positiva centrada de la situación, observar algo que realmente existe, en base a los hechos y no en base a los juicios.

  • PIENSA EN TU FUTURO MAS INMEDIATO

Las emociones intensas pueden provocar que te olvides de que hay un futuro y que tus acciones van a tener consecuencias. Aunque en ese momento solo quieras explotar y buscar culpables. Piensa en lo siguiente ¿seguirás sintiendo esa emoción dentro de una semana? ¿Las personas seguirán trabajando conmigo durante más tiempo con el mismo compromiso? ¿Es justa mi ira para las personas que están a mi alrededor?

Somos humanos con emociones positivas y negativas, no debemos suprimirlas sino entenderlas, abrazarlas, aprender de ellas y dejarlas ir. Cito a Golda Meier “ Los que no saben cómo llorar con el corazón tampoco saben cómo reír con él”

 

 

 

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