SÍ, PERO…..ejercicio nacional

Gastón es un excelente cocinero que impulso el desarrollo y orgullo por la comida Peruana: “Sí, pero sus restaurantes son muy caros”. Guerrero es un excelente jugador, fue campeón mundial de clubes con el Corinthias: “Sí, pero con la selección no ha hecho mucho”. Vargas Llosa es nuestro único premio nobel por su contribución a la literatura mundial, un amigo me interrumpió: “Sí, pero nuestro nobel hablo cosas negativas del Perú….”. Muchas veces tendemos a no reconocer la trayectoria de las personas evaluando todas las circunstancias presentes, optando por enfocarnos activamente en lo negativo y en sus defectos. No estoy solicitando que estas personas sean tratadas como héroes, solo entender que ante todo, son seres humanos.  

Últimamente viendo la coyuntura nacional, siento que el “Sí, pero”, se está convirtiendo en un ejercicio nacional, que nos desenfoca de las metas ambiciosas como país, comunidad y persona. Leer los comentarios de las redes y participar de ellas, puede desencadenar guerras más sangrientas que Juego de Tronos,  donde el enfoque es lo negativo, sin construir puentes para hablar sobre lo positivo de tener ideas, ideologías y programas “distintos”.

Tal Ben Shahar en su libro: “Felicidad, por qué no serás feliz hasta que dejes de perseguir la perfección”, menciona que existen dos tipos de personas; las que se concentran en lo negativo o en lo positivo.

  • Las negativas toman lo malo y el temor como la fuerza motivadora de sus acciones, frenando el establecimiento de metas ambiciosas y su accionar para cumplirlas. Asimismo, tienen miedo de mostrar sus errores y escuchar ideas distintas porque consideran que eso los hace vulnerables, no dándose permiso para “saborear” el fracaso o aceptar una idea distinta como medio de aprendizaje. Consideran que el bien solo puede existir si el mal está totalmente ausente, y el bien es lo que ellos consideran en base a sus juicios y conflictos personales. Las personas enfocadas en lo negativo, tienen tanto miedo a cometer errores, a ser juzgados que prefieren no hacer nada.
  • Las positivas u optimalistas, toman lo bueno de las circunstancias como la fuerza generadora de las cosas y sus acciones, admirando a las personas que hacen el bien y que actúan, pero son conscientes que el camino pueden traer errores con aprendizajes, están dispuestos a escuchar nuevas ideas, saben que pueden estar equivocados porque son humanos, y ese es el “precio” que se debe pagar y el “riesgo” que asumir cuando vas tras tus objetivos.

Recuerda que no causar daño no haciendo nada nos convierte en cobardes no en santos. La admiración tiene que estar dada para las personas que tienen y muestran sus moretones,  sudor y polvo en sus zapatos por el camino que han recorrido para lograr sus objetivos; recordando que son humanos y que no hay éxitos sin errores. Como dijo Roosevelt en 1910: “Prefiero una vida donde convive el éxito y la imperfección que un lugar donde habitan las almas frías y tímidas que nunca han conocido la victoria ni la derrota”

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